lunes, 14 de mayo de 2012

Guardiola (I): Josep Guardiola Sala



Nunca pensé que este momento llegaría: Josep Guardiola Sala (Santpedor, 1971) ha comunicado que no entrenará al equipo de su corazón (y del mío) la próxima temporada. Pone fin así a 4 años que se resumen con una sola palabra: excelencia.

El 17 de junio de 2008 Joan Laporta anunciaba el fichaje de Pep Guardiola, hasta ese momento entrenador del filial al que acababa de subir a 2ª División B con una generación de prometedores futbolistas. La apuesta era clara: un hombre criado en La Masia, que ha pasado por todos los estratos de este gran club: recogepelotas, jugador, capitán, símbolo, mito, entrenador del filial y desde ese día: entrenador y máximo comandante del club. Esta noticia generó un incómodo runrún, parecía una chapuza rácana del Presidente por no poder pagar a otro entrenador, disfrazada de apuesta ganadora por ser alguien que conocía a la perfección los valores de la casa. Unos valores que, dicho sea de paso, por aquél entonces vivían horas bajas.

El tiempo disipó cualquier duda, y en diciembre el equipo era líder de la Liga, desplegando un juego rayano en la perfección, generando ilusión y conectando con los aficionados. Todavía nadie hablaba de títulos, pero algo estaba claro: el Barça había puesto la primera piedra de un proyecto con una identidad muy definida: cantera, ‘feina ben feta’, humildad y ambición sin límites por conquistar el mundo. En la columna vertebral de ese equipo 8 jugadores formados en la Masía, y una media de edad de 24 años: admirable (y más en los tiempos que corren).

Pep salta exultante celebrando el gol que daba el pase a la final de su primera Champions League.


El fútbol pareció darse cuenta del homenaje que le estaba haciendo el Barça de Guardiola y mostró su gratitud otorgándole un subliminal triplete, rematado con otros tres títulos en la segunda mitad del año 2009, para convertirse en el primer equipo de la historia (y de momento el único) en ganar 6 títulos de 6 posibles en una misma temporada. El Barça de Guardiola ya era un mito del deporte.

Hay quien piensa que cuando llegas a lo más alto lo mejor que puedes hacer es retirarte, pero Pep y su Barça continuaron con la ilusión intacta y no tuvieron suficiente con tocar el cielo: construyeron su imperio ahí arriba. Temporada tras temporada el Barcelona ha arrollado a sus rivales, desde el respeto, única y exclusivamente con razones futbolísticas, hablando en el campo como le gusta decir a Guardiola.

Espectacular lona en el estadio el día de su despedida.


Año tras año al técnico de Santpedor le ha costado encontrar la motivación para seguir ejerciendo una profesión que ama, pero que al tiempo le consume. No hay más que ver la feroz evolución de su alopecia en el periodo de tiempo en el que se ha sentado en el banquillo del Barça. Pep ha ido avisando paulatinamente de que su adiós estaba cerca pero los culers de corazón hemos preferido no escuchar esa verdad incómoda. Como el enfermo terminal que no quiere aceptar la cercanía de la muerte. El 27 de abril Pep anunció que se baja del barco, se despide con la cabeza alta, aplaudido y venerado de forma prácticamente unánime por todos los amantes de este deporte. Deja 13 títulos de 17 posibles y cerrará su etapa en la final de la Copa del Rey del próximo 25 de mayo, que de vencer elevarían a 14 el número de títulos. Por encima de los éxitos deportivos quedan un modelo firme, una manera de pensar y una comunión con la afición inédita hasta la fecha en Can Barça. Por todo ello nadie duda hoy de que Guardiola ha sido el mejor técnico de la historia del club.

De tot cor, gràcies Pep



No hay comentarios:

Publicar un comentario