lunes, 3 de junio de 2013

"13,99" de Frédéric Beigbeder


Dejo aquí algunas de las citas que más me llamaron la atención de esta sátira de la sociedad de consumo, en la que el autor denuncia el mundo de la publicidad inspirándose en su exitosa carrera en dicho sector. El protagonista, un publicista de renombre que cumple con todos los requisitos para ser considerado un triunfador, decide escribir un libro en el que pone al descubierto las injusticias del sector en el que trabaja para lograr ser despedido de su empresa, una de las punteras del sector a nivel mundial.

En mi opinión una obra que empieza de forma ambiciosa y que tiene páginas de mucho nivel, que engancharán al lector y le harán reir, al tiempo que reflexionar. Critica de forma despótica, sin caer en la repelencia y sin querer gustar.. Deja caer pensamientos interesantes, pero pierde frescor al final por ser demasiado redundante en algunas ideas.

En cualquier caso, una obra que merece ser leída por su originalidad, ironía y amenidad.


Pág. 17: Presentación:

"Me llamo Octave y llevo ropa de APC. Soy publicista: eso es, contamino el universo. Soy el tío que os vende mierda. Que os hace soñar con esas cosas que nunca tendréis. Cielo eternamente azul, tías que nunca son feas, una felicidad perfecta, retocada con el PhotoShop. Imágenes relamidas, músicas pegadizas. Cuando, a fuerza de ahorrar, logréis comprar el coche de vuestros sueños, el que lancé en mi última campaña, yo ya habré conseguido que esté pasado de moda. Os llevo tres temporadas de ventaja, y siempre me las apaño para que os sintáis frustrados. El Glamour es el país al que nunca se consigue llegar. Os drogo con novedad, y la ventaja de lo nuevo es que nunca lo es durante mucho tiempo. Siempre hay una nueva novedad para lograr que la anterior envejezca. Hacer que se os caiga la baba, ése es mi sacerdocio. En mi profesión, nadie desea vuestra felicidad, porque la gente feliz no consume".


Pag. 68. (I): El amor por dinero.

"El amor es casi siempre hipócrita. Las chicas hermosas se enamoran (sinceramente, así lo creen de todo corazón) de tíos que, casualmente, están forrados, candidatos a ofrecerles una hermosa y lujosa vida. ¿Acaso no son lo mismo que las putas? Sí".

Pag. 68. (II): Los prostíbulos, en ellos está la autenticidad del hombre.

"La verdad es un momento de falsedad: esta frase describe perfectamente el ambiente de los bares de alterne. Con las putas la falsedad constituye un momento de autenticidad. Por fin eres tú mismo. En compañía de una mujer digamos que <<normal>> uno tiene que esforzarse, presumir, ofrecer su lado bueno, en definitiva, mentir: es el hombre quien hace a la puta. Mientras que, en el prostíbulo, el hombre se suelta, ya no se esfuerza por causar buena impresión ni por mostrarse mejor de lo que es. Es el único lugar falso en el que por fin es auténtico, débil, hermoso y frágil. Habría que escribir una novela titulada: <<El amor cuesta 3.000 francos>>".

Pag. 163: Las chicas de hoy:

"Los antisemitas han conseguido lo que querían: Woody Allen hace reír a las chicas, pero, de todas maneras, ellas prefieren acostarse con el inútil y extraordin-Ario Rocco Siffredi".

Pag. 177: El dinero y la felicidad

"Para saber que el dinero no da la felicidad hay que haberlos conocido a ambos: el dinero y la felicidad".

Pag. 223: Diferencia entre ricos y pobres:

"¿Sabéis cuál es la diferencia entre ricos y pobres? Los pobres venden droga para comprarse unas Nike mientras que los ricos venden Nike para comprar droga".



martes, 21 de mayo de 2013

Es usted un cutre, oiga.



Amigo Floren,

Ayer pude escuchar el enésimo capítulo de su protervo esperpento. Lo que está usted haciendo en esta segunda etapa al frente de una de las instituciones más importantes del país bien podría titularse como aquél programa televisivo de hace unos años capitaneado por un conocido humorista español, tocayo suyo.

Querido, ha perdido usted los papeles, si es que algún día los encontró, y se ha ahogado en su propio poder. Ha intentado por todos los medios frenar la hegemonía de un club que ha maravillado y enamorado al panorama futbolístico europeo, pero no sólo al futbolístico. Le ha tocado a usted convivir con un modelo deportivo y de valores excelso, y lejos de aceptarlo modestamente ,ha tratado imponer su ley, haciendo el ridículo una vez tras otra.

Primero probó de silenciar el hito del triplete culé, derrochando (usted y toda España) 100 millones de euros para contratar al segundo mejor futbolista del mundo. Luego pagó a la prensa, (cutre, que es usted un cutre) para que ésta desestabilizase al eterno rival por métodos huérfanos de valores. Insinuaciones que traspasan la duda lícita del periodismo.

No funcionó el plan A y contrató un plan B todavía más ambicioso, más millones al aire en una España sumida en la catástrofe. Contrató a una especie de alter ego suyo para tiranizar el área deportiva de su institución. Alguien que plasmase a la perfección su arrogancia, su arribismo y su imagen de poder, trayendo al guapo y excéntrico Mourinho. Un tipo que ha sembrado el odio en propios y extraños. Un hombre sin escrúpulos que se ha terminado perdiendo en su propio personaje, quedándose sin recursos viendo como la plantilla no le seguía en su mezquina marrullería que trataba de arrasar a todo aquél que tosiese en contra de sus intereses.


 Un hombre que vino para “devolver a su institución al lugar que merecía” como se jacta usted, y que hoy es el hazmerreír de España entera. Ha destruido internamente al club, y ha dejado una imagen infame en el mundo, y lo peor de todo, que dicha imagen apenas se hace eco en el deporte (que también), si no que ha sido a nivel institucional.

No contento con ello, comparece usted cual cacique, a bombo y platillo para…no anunciar NADA. Sólo para intentar silenciar dos éxitos acontecidos uno y dos días antes de su paupérrima rueda de prensa. Dos éxitos que se han fraguado estrictamente en el campo y que le han pasado la mano (y lo que no es la mano) por la cara a su Real Madrid: el incontestable triunfo en la Liga de su eterno rival, y la colosal victoria del vecino y enemigo, logrado con motivos futbolísticos pero sobre todo con un ejemplo de raza y casta encombiables, en su propio estadio, el Santiago Bernabeu, que ahora entendemos todos porqué necesitaba la remodelación de sus lavabos: para albergar su gestión, que ha sido una gran cagada.